
El cambio climático favorece la expansión de plagas
El cambio climático no solo altera el clima: también favorece la expansión de plagas, tanto de insectos como de animales y plantas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que las variaciones de temperatura y humedad están modificando la distribución de plagas y enfermedades que afectan a animales y cultivos.

Los insectos, especialmente, se reproducen más rápido con el calor y pueden transmitir enfermedades. Un ejemplo cercano es el mosquito tigre, capaz de transmitir virus como el dengue o el Zika. Otros casos destacados son la avispa asiática, peligrosa para las abejas y las personas alérgicas, o los pulgones y hormigas, cada vez más presentes durante todo el año.
También hay plagas que afectan al sector ganadero, como la enfermedad de la lengua azul, transmitida por mosquitos y cada vez más extendida en Europa, o las invasiones de topos, que ya no hibernan debido a los inviernos suaves y pueden dañar los cultivos todo el año.

Además, las plantas exóticas invasoras, como la planta de la pampa caucásica o el senecio del Cabo, encuentran en las nuevas condiciones climáticas un entorno ideal para crecer y desplazar a las especies autóctonas.