
Las chinches han vuelto: cómo prevenir y controlar
Durante un tiempo se pensó que estaban exterminadas, pero las chinches han vuelto y más fuertes que nunca. La Cimex lectularius, más conocida como chinches, es un verdadero dolor de cabeza cuando entra en casa.
Además de picar y alimentarse de nuestra sangre, pueden convertirse rápidamente en una infestación completa, siendo unos de los insectos más difíciles de eliminar.
Existen diversas teorías sobre su reaparición. Una de las más plausibles es la globalización: el constante movimiento de personas y mercancías permite que las chinches recolonicen lugares donde habían sido eliminadas.

Esta plaga es una pesadilla tanto para particulares como para hoteles. Alojar a estos visitantes puede ser muy costoso. Primero, porque literalmente chupan sangre; segundo, porque normalmente se requieren dos o tres tratamientos con quince días de espacio para controlar la infestación. Se esconden en grietas donde el insecticida casi no llega, y como pueden pasar semanas sin alimentarse, hay que esperar que salgan para ser afectados por el producto.
El tratamiento químico debe combinarse con métodos físicos y mecánicos, como aspirar o exponer los objetos infestados a temperaturas extremas.
Las chinches son insectos pequeños (hasta 5 mm), marrones, planos y hematófagos (solo se alimentan de sangre). Cada hembra puede poner hasta cinco huevos por día, llegando a 200–500 descendientes durante toda su vida.
Al alimentarse de sangre, se mantienen cerca de su fuente. Aunque no son estrictamente nocturnas, aprovechan la noche para atacar. Todos los estadios ninfales y adultos pican, normalmente en zonas expuestas como cara, cuello y brazos. Afortunadamente, es poco probable que transmitan enfermedades.

Durante el día, se esconden en grietas del suelo, paredes y muebles cerca de la cama y se van extendiendo. El flujo constante de personas y equipaje, especialmente en hoteles, dificulta mucho el control.
En casa, si el dormitorio está infestado y alguien duerme en el sofá, las chinches pueden seguir infestando esa zona. Cambiar sábanas también puede dispersarlas. Tratar una habitación no es lo mismo que tratar toda la casa. En hoteles o instalaciones muy concurridas, el problema puede exigir cerrar partes del edificio.