
Cómo interpretar las fechas de los alimentos
Cuando un producto tiene una fecha de caducidad, significa que es microbiológicamente perecedero; después de esa fecha el alimento no es seguro y puede causar daño si se consume.
En cambio, cuando un producto tiene una fecha de consumo preferente, indica que es microbiológicamente estable y no hay riesgo para la salud si se consume después de esa fecha. Esta fecha garantiza que el producto mantendrá sus características y cualidades hasta el momento indicado, siempre que se respeten las condiciones de conservación establecidas por el fabricante.

Después de la fecha de consumo preferente, el producto puede seguir siendo seguro, pero sus características como sabor, olor o color pueden variar. Esto es habitual en quesos curados, embutidos curados o productos esterilizados como latas de conserva o leches UHT.

Consumir un producto después de su fecha de caducidad o de consumo preferente es responsabilidad del consumidor. Cuando hay fecha de caducidad, consumir el producto pasado puede ser perjudicial, aunque normalmente existe un margen de seguridad establecido por el fabricante.
En el caso de restaurantes o establecimientos de restauración colectiva, el establecimiento asume la responsabilidad del consumidor: servir un producto caducado o pasado de consumo preferente implica responsabilidad sobre las posibles consecuencias.