
Cómo evitar accidentes con productos químicos
¿Recuerdas a la chica que, tras generar una nube de cloro al mezclar accidentalmente hipoclorito de sodio con ácido clorhídrico, anunció públicamente que se había vuelto rubia? Pues resulta que “marronear” es más fácil de lo que parece. En casa o en el trabajo, en mayor o menor medida, todos usamos productos químicos ¿o nunca limpias?, muchas veces sin entender qué es cada producto, para qué sirve o si se puede mezclar de forma segura.
Esta chica mezcló accidentalmente lejía con lejía, es decir, hipoclorito de sodio y ácido clorhídrico. ¿Alguien ha pensado alguna vez en mezclarlos para desincrustar y desinfectar el baño a la vez? Si lo has probado, seguro que aprendiste que esta mezcla nunca debe hacerse, y con suerte solo probaste una pequeña cantidad. Genera una nube de cloro, un gas muy tóxico e irritante.

Para evitar “marronear”, la regla general es: los ácidos nunca se mezclan con productos básicos.
Pero no son los únicos... Otra combinación muy peligrosa es lejía y amoníaco, que genera ácido clorhídrico y puede causar graves quemaduras en piel y mucosas. Azufre y amoníaco también forman una mezcla muy tóxica.
Para evitar accidentes o “mezclar los granos” la regla es clara: nunca mezclar ácidos y bases según su pH. También es recomendable no almacenarlos juntos para evitar fugas accidentales.

Leyendo las etiquetas de los productos encontraremos muchas pistas sobre los peligros y cómo almacenar y gestionar los químicos y sus residuos. Pero si trabajamos con grandes cantidades, se necesita formación específica. Atēnia ofrece cursos sobre gestión y almacenamiento de productos químicos y sus residuos.
En particular, para evitar “marronear” en piscinas, recomendamos formación técnica y sanitaria en instalaciones acuáticas, que ayuda a mantener los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos del agua y garantiza un uso seguro y responsable de los productos necesarios para mantener la calidad del agua.