
Descubre cómo disfrutar de las fiestas sin dolor de estómago
Sí, en las fiestas se come mucho. Quizá un poco demasiado, hasta el punto de que cuando alguien se queja de dolor de estómago no se le presta mucha atención y se atribuye a un empacho: “¡Demasiados turrones!” En la mayoría de los casos es eso. Pero también podría ser una intoxicación alimentaria. Durante estas fechas solemos “olvidar” algunas reglas básicas de manipulación de alimentos.
Uno de los primeros “errores” que cometemos es llenar demasiado la nevera. ¡La cargamos hasta el tope! Según como abras la puerta, te puede caer un yogur encima.
Pero la nevera tan llena no funciona correctamente: el aire frío no puede circular entre los alimentos para enfriarlos y mantenerlos a la temperatura correcta: entre 0ºC y 4ºC. Así, los alimentos se encuentran a temperaturas donde los microorganismos se sienten cómodos y se reproducen fácilmente.

Otra cuestión es que todos quieren comer mucho y bien, pero nadie quiere pasar la mañana de Navidad encerrado en la cocina. Por eso preparamos muchos platos para Navidad o San Esteban con antelación. Para evitar que los microorganismos se reproduzcan:
- Enfriar correctamente las elaboraciones. Las cocciones paradas no deberían pasar más de 2 horas antes de meter los productos en la nevera. Por ejemplo, bajar la temperatura del pollo de 80ºC a 8ºC en dos horas.
- Cuando llegue el momento de comerlo, calentarlo hasta al menos 65ºC en el centro, para que los microorganismos mueran.

Lo mismo ocurre después de servir la comida: a menudo los restos se dejan toda la sobremesa antes de enfriarse y meterlos en la nevera.
Así, el dolor de estómago probablemente sea por empacho, pero mejor prevenir y evitar que sea por intoxicación debido a mala manipulación, ¿verdad?