
Los insecticidas pueden ser un riesgo si no se usan bien
Los insecticidas son productos químicos diseñados para eliminar insectos, pero su mal uso puede implicar riesgos para la salud de las personas, los animales y el entorno.
Aunque su objetivo es eliminar plagas, pueden ser especialmente peligrosos para personas con problemas respiratorios y para las mascotas. Por eso es fundamental saber qué producto se utiliza, dónde y cómo.

Existen diferentes tipos de insecticidas, y no todos sirven para todos los insectos. Los de amplio espectro pueden afectar a insectos beneficiosos como las abejas (especie protegida) y las mariquitas. Es necesario elegir el producto adecuado, aplicar la dosis correcta y tomar las medidas de seguridad correspondientes.
El uso simultáneo de varios insecticidas puede aumentar la toxicidad, reducir la eficacia o provocar daños ambientales y sanitarios. Además, un uso incorrecto puede generar resistencia en los insectos, dificultando el control futuro de las plagas, de manera similar a lo que ocurre con las bacterias resistentes a los antibióticos.

La mejor opción es consultar una empresa profesional de control de plagas, que sabrá qué aplicar y cómo hacerlo. Además, la gestión integrada de plagas permite reducir la cantidad de insecticidas necesarios, empleando productos más específicos, potentes y menos dañinos para personas, animales y medio ambiente.